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DISCURSOS : JULIO DE 2002 : 24 DE JULIO |
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Mensaje del licenciado Tomás Yarrington Ruvalcaba, gobernador constitucional del estado, pronunciado durante la sesión extraordinaria del Pleno del Poder Judicial de Tamaulipas en la que se rinde homenaje póstumo a la Magistrada Ana Teresa Luebbert Gutiérrez, llevado a cabo en Reynosa, el 24 julio de 2002. Ciudadanos magistrados del supremo tribunal de justicia... ciudadano presidente de la gran comisión del congreso del estado... señor presidente municipal... muy estimado senador de la república... licenciado Oscar Luebbert Gutiérrez... señor doctor Humberto Luebbert Schultz... apreciados integrantes de la familia Luebbert Gutiérrez... señoras y señores. Venimos a esta ceremonia profundamente consternados. Nos reúne aquí, la irreparable pérdida de la magistrada Ana Teresa Luebbert Gutiérrez... ausencia, que sentimos todos... que nos duele a todos... y de manera especial a sus familiares. Para ellos... nuestras sinceras condolencias y el más fraternal de los apoyos. Pero el día de hoy, también nos reúne una trayectoria... la vida y la obra de una servidora pública extraordinaria... que supo reconocer una oportunidad histórica... para encabezar, la modernización de la administración de justicia en Tamaulipas. Ana Teresa nos ha dejado una nueva ética judicial... nos ha dejado un espíritu de trabajo, fundamentado --como ella misma afirmaba-- en el profesionalismo... la honestidad... y en una férrea vocación de servicio. Somos testigos de sus convicciones... de su búsqueda persistente para que el poder judicial, estableciera una nueva relación con la sociedad... y Ana Teresa lo consiguió. Como magistrada presidenta, encabezó la modernización y la dignificación más profunda, que haya tenido este poder, en la historia de Tamaulipas. Ese era el carácter y el alcance de Ana Teresa... esa es la energía que aún está aquí y que impregna este recinto de emoción y entusiasmo. Hoy... quienes la conocimos... quienes compartimos sus ideales... sabemos que somos mejores, porque tuvimos el privilegio de tenerla a nuestro lado. Como magistrada presidenta... Ana Teresa habló de un cambio en serio para el poder judicial... y también lo logró. En poco tiempo... su vocación de servicio... su deseo de superación se compartía en todas las sedes de este poder. Con su liderazgo consolidó aquí, un nuevo sentido de pertenencia... y ahora la gente se siente orgullosa de ser parte de esta transformación... se siente orgullosa de las metas alcanzadas... del abatimiento del rezago que han conseguido... de la productividad que ha resultado del impulso sin precedente, dado a la capacitación y a la incorporación de nuevas tecnologías... se siente orgullosa de sus grandes proyectos de infraestructura... que los tamaulipecos debemos en mucho, al trabajo... al ejemplo... y a la fortaleza de Ana Teresa Luebbert Gutiérrez. Señoras y señores... hablar de una figura como la de Ana Teresa ahora que ha partido... es hablar del aprecio... del valor que los tamaulipecos damos a la justicia... vamos --sin duda-- a sentir su ausencia. Queda con nosotros su exhorto a trabajar para que en Tamaulipas, cada ser humano reciba lo que en derecho le corresponde... quedan con nosotros muchos recuerdos... muchas batallas ganadas. Nunca olvidaremos su sencillez... su carácter y su carisma... su gran deseo para que nuestro estado, y este vigoroso municipio, sean ejemplo y un mejor lugar para vivir. Tendrá siempre un sitio muy especial en nuestro corazón... descanse en paz Ana Teresa Luebbert Gutiérrez... tamaulipeca de grandes miras... servidora pública excepcional... Descanse en paz Ana Teresa, entrañable amiga.
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